Posiblemente el animal con el aspecto más tierno que podamos llegar a encontrar. Sus ojos grandes y sus orejas de hasta siete centímetros parecen sacados de una caricatura.

El Conejo Enano fue creado por un grupo de criadores holandeses expertos en genética. El origen influye mucho en su modo de vida, ya que no tolera bien las temperaturas superiores de los 20º. Si lo vemos temblando y jadeando, es posible que no tenga frío sino calor, por lo que hay que rociarlo con agua fresca para que su salud no esté en riesgo.

Se lo puede criar perfectamente en una jaula de 80×40x40 con algunos centímetros de viruta o aserrín para absorver el orín.

El aparato digestivo de este especímen es muy delicado, y se lo debe cuidar con atención evitando las harinas (el pan es nocivo para el Conejo Enano). No es muy recomendable darles lechuga, y se debe racionar la manzana (aunque les gusta mucho). Los alimentos más recomendables son el heno, el pasto fresco, y la avena.

La crianza es similar a la de un perro pequeño, siendo recomendable sacarlo a pasear más de una vez al día. Hace sus necesidades en algún rincón que elige, y se lo puede educar para que lo haga en determinado lugar. No es necesario bañarlo, ya que se lame sólo, pero hay que cepillarlo para quitarle el pelo que se le desprende.