Notas, artículos y noticias relacionadas con su mascota
Cuando hay varios cachorros en una manada, comienzan a definir sus posiciones dentro de la misma a través de los juegos y el desafío. La madre o el líder adulto los regañan mordisqueando suavemente el cuello o con gruñidos, pero entre los cachorros, juegan a voltearse. Quien quede encima, estará en posición de líder.
El líder de la manada es obedecido por 20 o por un perro. Si son dos perros, uno será el líder y el otro el sumiso. Pero si son nuestros perros, debemos ser el líder.
Demostrarle a nuestra mascota que somos el líder de la manada es lo que nos permite que nos obedezca y poder evitar además situaciones de riesgo en donde el animal se vuelve violento. Sucede que si nosotros le demostramos que cuidamos de él, dejará de preocuparse por su seguridad atacando o reaccionando de mala manera a determinadas situaciones.
Llevarlo a pasear junto o detrás, pero no delante nuestro. Chistarle cuando nos molesta con las patas o el hocico mientras estamos realizando otra actividad. Tomarlo con el pulgar y el índice (como una mandíbula) cuando gruñe a otra persona. Estos comportamiento le demuestran al perro que nosotros mandamos, y que él sólo debe preocuparse por divertirse y recibir cariño. Nosotros nos encargamos del alimento y la seguridad.
Si no conseguimos este liderazgo, el perro nos tomará como parte de su manada y nos defenderá ante cualquier situación. El problema es que si alguien nos intenta saludar o acercarse a nosotros es posible que el animal reaccione de mala manera, pudiendo provocar serios problemas.
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