Cuidados para el Embarazo de una Perra

Si bien el perro es un animal que puede defenderse muy bien solo, necesita cariño. Ambos casos se acentúan durante el embarazo, la perra se aisla, pero también necesita más afecto que de costumbre.

La gestación de las crías tiene un período de 60 a 63 días, pero si la perra es primeriza y los cachorros son grandes (o muchos) este período puede acortarse un poco más. Para estar al tanto de esta posibilidad es recomendable hacer visitas periódicas al veterinario para que nos informe sobre el estado del embarazo.

Es vital para el especialista, contar con la información que nosotros le podemos proveer por estar junto al animal. Por ello es importante anotar el peso de la perra antes y durante el embarazo. Durante la primera mitad de la gestación es recomendable que no haya cambios en el peso de la perra, ya que alimentarla demás o suministrarle complementos adicionales podría ocasionar que los cachorros crezcan rapidamente y ocasionen así problemas con el desarrollo del parto.

En las últimas tres semanas de embarazo se debe aumentar la dosis de comida diaria, pero se le debe suministrar en pequeñas dosis. Sucede que con un útero que ocupa tanto espacio en su interior, no queda mucho libre para el estómago, y la perra no podrá comer grandes cantidades de a una vez.

Al momento del parto, la perra se mostrará inquieta, y buscará un lugar frío y tranquilo para acomodarse. Desde la primera contracción al nacimiento del primer cachorro no deben pasar más de dos horas. En caso contrario, es necesario llamar a un veterinario. Entre cada cachorro, suele pasar un lapso de unos veinte minutos.

Al nacer, cada cachorro tendrá segmentos de su placenta. Es importante revisar que haya tantas placentas como cachorros. Luego, es normal que la perra coma las placentas y los cordones umbilicales. No debemos interrumpir este proceso aunque nos parezca desagradable, ya que es perfectamente normal.

Share

Deja un Comentario

*