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Los efectos del invierno en los animales son muy diversos, esto provocó que a lo largo de los años desarrollaran múltiples métodos para sobrevivir a las duras condiciones climáticas. Algunos animales poseen un pelaje especial que los protege, otros cambian de zona mientras pasa la temporada, y así la lista sigue, pero hay uno que llama la atención por sobre los demás, y ese es la hibernación.

La hibernación consiste en un proceso donde el animal entra en un estado de letargo, todas las funciones normales se ralentizan para disminuir el gasto de energía, mientras se utilizan las reservas de grasa para mantener el calor corporal hasta que el invierno pase y por fin le sea posible al animal despertar.

En el caso de los reptiles o animales que no son capaces de regular su calor corporal,  se presenta la  “brumación”, la cual es el equivalente de la hibernación en los animales de sangre fría. En el proceso de brumación, los animales pueden despertar, una vez su cuerpo adquiera cierta temperatura. Por lo general ese momento lo aprovechan para buscar agua y asolearse, luego cuando la temperatura corporal desciende, entran nuevamente en estado de letargo.

¿Es posible la hibernación en animales domésticos?

 

En primer lugar, es importante saber que la hibernación es una característica que no todos los animales poseen, por lo general es algo que depende de la especie y la región de origen. Los animales domésticos, como suelen ser los gatos o perros, no entran en hibernación, aún si estos provienen de lugares donde las bajas temperaturas son algo habitual.

Ahora bien, en el caso de los reptiles o roedores domésticos, existe la posibilidad de que puedan pasar por el proceso de brumación durante el invierno. Por esto, antes de acoger un animal "exótico" en el hogar, es importante informarse de todas sus características, en especial sí éste proviene de una región completamente diferente.

Recomendaciones a la hora de tener animales con ésta particularidad.

 

El proceso de hibernación no es algo que dificulte o impida la convivencia con un animal. Lo que si es cierto es que, llegado el momento, el dueño deberá tomar el control y decidir qué es lo mejor para su compañero.

Antes de que empiece la época de invierno, habrá que tomar la decisión de si es necesario o no que el animal hibernie. Sí esto no es un requisito infalible para su correcto desarrollo, entonces lo mejor será "cortar" el ciclo e impedir que el proceso se lleve a cabo, por lo menos hasta que el animal ya sea  adulto. Esto se hace principalmente para evitar que el animal muera debido a problemas de salud o por no tener la fuerza suficiente para resistir el invierno.

Esto último se logra manteniendo el ambiente en su temperatura normal, sin permitir que descienda. También hay que prestarle especial atención a la luz y asegurarse de seguir con la rutina habitual como si fuera otro día más de verano.

En el caso de que tu mascota hiberne, se tendrá que preparar al animal desde uno o dos meses antes de que empiece el invierno. Para esto se tiene que tomar en consideración la especie y cuáles son las variaciones que ocurren en su hábitat de origen, para así poder emularlas de la mejor manera posible.

Sea cual sea la decisión que se tome, siempre hay que tener como prioridad la salud y necesidades de tu mascota para así poderles otorgar una vida tranquila y sin preocupaciones.

Imagen cortesía de (hamsterdagalera.blogspot.com), todos los derechos reservados.

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