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Depresión: los perros también la padecen

Los perros representan la mascota predilecta del hogar. Es muy común hallarlos dentro de un hogar pues han pasado a formar parte del núcleo que lo compone. Hay distintas causas por las cuales las personas los eligen como mascotas, pero lo que sí no se puede negar es que una de estas causas es el amor y la compañía que brindan.

 

Si tienes una mascota, debes ser consciente de que al igual que los seres humanos, tiene emociones. Tu mascota siente tus mimos y regaños, siente los cambios a su alrededor y es susceptible por tanto a experimentar diferentes estados de ánimo, así como alegría, tristeza, o incluso en su versión más fatal: depresión canina. Hay diversos factores por los que un canino experimente este tipo de sentimientos, bien sea de felicidad y tristeza.

Algunas causas comunes de la depresión canina

Llegas un día a casa y ves a tu perro decaído... no ha probado su comida o no corre sobre ti a recibirte. Esto significa que probablemente esté decaído. Más allá de una causa física, puede contener un malestar emocional. Entre las principales causas de la depresión canina, podemos hallar:

 

1.      Fallecimiento de un ser querido: el perro, en efecto, es el mejor amigo del hombre: es sorprendente el nivel de afecto que pueden desarrollar estos canes con sus dueños. Se hacen parte de su vida y los lazos amistosos se vuelven muy fuertes. El dueño es capaz de convertirse en el mundo del perro, y si él no está, la mascota rápidamente lo notará y sentirá un gran vacío.

 

2.      Soledad excesiva: un canino es un animal social. Gusta de la interacción con otros seres humanos y animales. Disfruta mucho de los juegos y las salidas, además de los mimos y el contacto físico. Si tu perro pasa demasiado tiempo solo en casa, o aislado en un patio trasero, probablemente se sienta deprimido y desplazado. Un ser humano no ha de soportar tampoco vivir aislado; por tanto, las mascotas también necesitan, al igual que nosotros, el calor y contacto humano. 

 

3.      La llegada del bebé: al igual que un niño, una mascota puede sentir celos. Son capaces de observar los cambios relacionados a la atención y cuidado, y para nadie es un secreto que cuando llega un nuevo miembro de la familia, toda la atención se remite a este. Por esto, la mascota puede experimentar un sentimiento de desplazamiento que lo lleva a adquirir un ánimo mucho más taciturno. Si esta sensación se extiende, puede tornarse depresiva.

 

4.      Ansiedad y estrés: la ansiedad y el estrés puede darse a causa de determinadas situaciones. Por lo general, son momentos poco agradables para la mascota, y pueden estar relacionadas con regaños o castigos, agresiones físicas, desamparo, cambios en su estilo de vida o riñas con otros perros. Estos sentimientos pueden generar posteriormente tristeza en el animal e inducir a la depresión post-traumática.

¿Qué hacer?

A nadie le gusta que su mascota esté triste o deprimida. Por eso, es importante que como dueños nos mantengamos informados sobre la actividad de nuestro can y aprendamos a conocerlo muy bien para intuir qué puede disgustarle. Hay diversos factores, algunos ya mencionados, por los que un canino experimente este tipo de sentimientos de felicidad o tristeza, y por esto es menester aprender a identificarlos en la medida de lo posible para contribuir a su mejora.

Imagen cortesía de Atmósfera 96.5 (http://atmosfera.emisorasunidas.com/minisitios/fernanda/%C2%BFsab%C3%A9s-cu%C3%A1les-son-las-razones-por-las-que-tu-perro-llora-con-l%C3%A1grimas) Todos los derechos reservados

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